Angélica Matallana
Mayo 29, 2017

Después del accidente con la quemadura de mi hijo, vi como nos cerraron las puertas en muchas instituciones para tratar de brindarle ayuda, ya que consideraban que una cicatriz en la cabeza donde no crece pelo es una cuestión netamente estética. Después de mucho buscar, Dios me puso en las excelentes manos del Cirujano Oswaldo Gómez, que con su amplia experiencia logro manejar esa secuela y le devolvió a mi niño una apariencia similar a la que tenía antes de esa tragedia. Gracias doctor por ayudarme a verlo sonreír de nuevo.

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